Reflexión sobre "La Mujer en la Estantería".
El episodio de la serie Roar, titulado "The Woman Who Has Kept On a Shelf" (La mujer en la estantería), es una crítica metafórica sobre cómo la sociedad, y en particular las relaciones de pareja, pueden reducir a una mujer a un simple objeto de belleza.
La historia sigue a Melia, una supermodelo a quien su madre le enseñó que su belleza es lo más valioso que tiene. Este mensaje se refuerza cuando se casa con Harry, un millonario que le construye una estantería en su despacho para exhibirla, como si fuera un trofeo. Al principio, Melia se deja llevar por la comodidad y la promesa de ser adorada, pero con el tiempo se da cuenta de que ha perdido su libertad, su identidad y su voz. Para Harry, ella no es más que una posesión que lo motiva, y cualquier acción que la humanice (como tararear o hacer ejercicio) le molesta.
El punto de inflexión del episodio es cuando Melia decide bajarse de la estantería. A pesar de que la caída es corta, para ella es un salto de fe aterrador, lo que simboliza el gran miedo a dejar atrás lo conocido y la comodidad por la incertidumbre de la libertad. Una vez en el mundo, su comportamiento es casi infantil, ya que está redescubriendo el mundo que le fue arrebatado.
Cuando Melia conoce a Jordan, una maquilladora que le dice que la belleza y la inteligencia no son mutuamente excluyentes, es la primera vez que Melia escucha que puede ser ambas cosas. Esta revelación la motiva a destrozar la estantería y a abrir su propio negocio de maquillaje.
Un Final Agridulce
En resumen, la serie nos muestra cómo las expectativas sociales y la presión por ser "hermosa" pueden convertirse en una jaula, y cómo la verdadera liberación requiere un cambio mental profundo, no solo un cambio de circunstancias. El mensaje es que la belleza puede ser una fortaleza, pero no debe ser la única definición de una persona.

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